LA BELLA Y LA BESTIA

¡Bonjour! Síguenos para visitar el castillo encantado con extraños moradores. Por primera vez te encontrarás en lo más profundo de una de las más bellas historias jamás contadas: La Bella y la Bestia.

En esta ocasión, Disney no ha tomado prestada la historia de uno de los cuentos de Grimm, sino de un cuento francés popular. El resultado es fenómeno como de costumbre. Esto es lo mismo que opinó la Academia entonces, así que La Bella y la Bestia se convirtió en ser la primera película de dibujos animados nominada al Oscar en la categoría “mejor película”. Desafortunadamente, “El Silencio de Los Corderos” ganó. Parece ser que el trabajo de Disney fue menos atractivo que un psicópata come hígados. Lo que tenía la película, sin embargo, fueron amistosos personajes de diferente tipo, por ejemplo el cautivador candelabro Lumiére, el pomposo reloj de cuco, y la entrañable tetera Sra.Potts con su pequeño hijo Chip y muchos más. Todos habían sido humanos y pertenecían al personal del castillo. Su dueño, había sido, una vez, un apuesto príncipe hasta que despertó la ira de una hechicera. Craso error. Lo convirtió en una bestia que únicamente podía ser liberada por el verdadero amor. Aquí entra Bella. Es el detalle central característico de Disney, una obra maestra por sí misma, no sin dar las gracias al narcisista Gaston. Por cierto, se suponía que tenía que sobrevivir a su caída al final de la película para ser comido por los lobos. Disney decidió lo contrario y usó este final para El Rey León. Así mismo la escena del baile final fue de segunda mano, lo que los fervientes fans de Disney seguramente han notado. Es exactamente el mismo baile que también podemos ver en Cenicienta. Disney se quedaba sin tiempo en la producción de La Bella y La Bestia, así que simplemente cambiaron a La Bella y La Bestia por Cenicienta y El Príncipe encantador. Puedes encontrar el merchandising de esta genial película de Disney en nuestra tienda online EMP, por supuesto. Tenemos figuras de la Sra.Potts y de Chip. Alegrarán tu cocina, alacena, gritando ¡se nuestro invitado!

 

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